domingo, 19 de junio de 2011

EL DESEO

- Cariño pide un deseo.
- Lo siento, no debo, no puedo.
- Amor mío ¿por qué no lo haces?
- Atada me encuentro y lo sabes.
- Pues pide ser libre y viajarás con las estrellas.
- No quiero las estrellas, para mí ya no son bellas.
- Pero ¿qué te pasa?, ¿por qué estás tan seria?
- Porque siento que la vida no quiere que forme parte de ella.
- ¿Por qué dices eso?, ¿qué te ha pasado?
- Mira hada madrina, que mi alma se ha apagado.
- Dime, ¿qué te ha sucedido?
- Por un hombre fui maltratada.
- ¿Y a qué viene ese suceso?
- No lo entiendo, no soy nada.
- No debes perder la vida por ese demonio.
- Pues sí, moriría por mi alma.
- ¿Y para qué tener un alma si ya no tienes vida?
- ¿Y para qué tener marido si ni siquiera me mira?
- Pues ya sabes, déjalo, vete, sé libre.
- No puedo, me tiene atrapada, encerrada, no tengo límites.
- Con el deseo que te doy puedes pedir no haberle conocido.
- ¿Y si me arrepiento?
- ¿Pero no me has dicho que es malo contigo?
- Sí, pero por un tiempo muy bien me trató.
- Pero no lo entiendo, te maltrató.
- Si, pero mi amor por eso no va a cambiar.
- ¿Y qué quieres que haga entonces?
- Que me dejes morir en paz.

María Fdez Alarcón y Sara Duque Glez. 1ºG.

1 comentario:

  1. MÁS QUE IMPRESIONADA SOBRETODO POR EL SENTIMIENTO QUE ENCIERRA, ESCRIBIR ES UNA EXCELENTE TERAPIA, MUCHO ÁNIMO.

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